viernes, 6 de julio de 2007

El infierno tan temido

Habiendo visto la película Johnny got his gun, volvió a mis pensamientos una idea con la que alguna vez supe deleitarme con raro gusto por el horror. La idea en cuestión la bauticé como "infiernos posibles": situaciones infernales, desesperadas y sin salida, y que se pueden dar efectivamente.
No se trata precisamente de muertes espantosas, sino de situaciones más o menos prolongadas, que se me ocurren de angustia extrema.

El entierro prematuro. Ese es el título del cuento que más supo alterarme, trastornarme, horrizarme. Esa es la palabra. Horror. No conocí el horror literario hasta haber leído esa serie de crónicas sobre gente enterrada viva. Me pareció la situación más angustiante que ser humano pueda vivir.
Hace un par de días encontré una canción de Rammstein sobre una situación así:

Spieluhr (Caja de música)

Un hombrecito finge morir
quería estar solo
el pequeño corazón estuvo quieto durante horas
así que lo dieron por muerto
Es enterrado en arena mojada
con una caja de música en la mano

Las primeras nieves que cubren la tumba
han despertado con dulzura a la criatura
En una noche fría de invierno
el pequeño corazón ha despertado.

Al cubrir el hielo al niño
se pone en marcha la caja de música
una melodía en el viento
y bajo tierra canta el niño

Arriba y abajo jinete
y ningún ángel bajará
mi corazón ya no latirá más
sólo la lluvia llora en la tumba
Arriba y abajo jinete
una melodía en el viento
mi corazón ya no latirá más
y bajo tierra canta el niño

La luna fría en todo su esplendor
escucha los gritos en la noche
y ningún ángel bajará
sólo la lluvia llora en la tumba

Entre firmes maderos de roble
tocará con su caja de música
una melodía en el viento
y bajo tierra canta el niño

Arriba y abajo jinete
y ningún ángel bajara
mi corazón ya no latira mas
sólo la lluvia llora en la tumba
Arriba y abajo jinete
una melodía en el viento
mi corazón ya no latirá más
y bajo tierra canta el nino

El día de los difuntos escucharon
una melodía desde el cementerio
allí la desenterraron
salvaron el pequeño corazón del niño

Arriba y abajo jinete
una melodía en el viento
mi corazón ya no latirá más
y bajo tierra canta el niño
Arriba y abajo jinete
y ningún ángel bajará
mi corazón ya no latirá más
sólo la lluvia llora en la tumba.

Un infierno posible, y con probabilidad bastante frecuente en épocas no tan antiguas.

One. No sé cómo llamarlo, así que le pongo el nombre de la gran canción de Metallica basada en la historia de Johnny got his gun. El argumento no puede ser más sencillo y más aterrador: un soldado, en la guerra, pisa una mina terrestre, solo para despertar en el hospital y descubrir que ha perdido la vista, el oído, el habla (de hecho parece ser que ha perdido la cara), los brazos y las piernas. Sólo conserva la motricidad y el tacto, y es alimentado a través de máquinas. En un ejemplo tan improbable (aunque no imposible) como espeluznante, se revela una angustia que en un primer momento puede pasar desapercibida (pues lo primero que uno puede pensar es que el tipo ya no podrá jugar al fútbol): la angustia de la imposibilidad de comunicarse, tanto como emisor de mensajes como receptor. Un caso así habría hecho las delicias de Hume y de Locke; al perder los sentidos, se pierde la comunicación, al punto de que se hace imposible distinguir entre la realidad y el delirio.

Pero lo peor (bueno, después de tanta desgracia no sé si puede hablar de "lo peor") es que el tipo sí logra darse a entender, luego de que una enfermera dulce y compasiva "habla" con él marcándole sobre su pecho letras que forman palabras. Lo hace a través de golpeteos de cabeza sobre la almohada cifrados en código morse. "Mátenme". "Mátenme". "Mátenme". Pero nadie lo mata. Es un caso que debe ser investigado, y además no sería ético. Che.

Como dice la canción, no puede vivir, no puede morir: su cuerpo es su celda. Su vida es el infierno.

La habitación blanca. No sé por qué, se me ocurrió ponerle así. La idea es de mi amigo Pez Rabioso, y es sencilla. Despertarte de repente y que alguien te diga que todo lo que viviste hasta el momento fue un delirio. Medio como Matrix, pero en el mundo real. No sé qué más agregar.


"Remember Sammy Jankins". Este es un infierno raro. Porque, a menos que uno tuviera tatuadas inscripciones que le recordaran conocimientos sobre la extraña afección llamada amnesia anterógrada, como en Memento, no sería conciente de estar viviéndolo. Una lesión cerebral en el circuito responsable de almacenar la información nueva que ingresa al cerebro impide que dicho almacenamiento ocurra, pudiendo sólo retener información en la llamada memoria operativa o memoria a corto plazo, que dura aproximadamente un minuto. Ergo, la persona afectada de este tipo de amnesia queda intelectualmente congelada, para siempre, en el momento mismo en que se produce la lesión. Sólo podrá recordar lo que hasta el momento tenía guardado. Nada nuevo.


El profesor Roberto Ventura nos contó una vez, en clase de Neuropsicología, un par de casos. En uno, el tipo afectado se había quedado detenido a principios de los 70 o finales de los 60. Entrevistado a finales de los 80, el seguía viviendo bajo la presidencia de Pacheco, y preguntado por una dictadura, contestaba "Naa, ¿qué dictadura?". Otro caso, más triste, era el de un hombre bastante joven que estaba por casarse, y había sufrido un accidente que le había resultado en una amnesia de este tipo. Su prometida, en primer momento, dijo que no le importaba, pero los médicos, haciéndola reflexionar, le mostraron la terrible perspectiva: "Mi amor, ¿te gustó la película?" "¿Cuál película?" La mujer lo terminó dejando, y el hombre se entristecía por este abandono que no comprendía. El infierno del inconsciente presente perpetuo.

4 comentarios:

Agustin Acevedo Kanopa dijo...

No te olvides del error en la anestesia. Imaginate, una anestecia mal dada puede tener efectos sobre las vias motoras y no aferentes, lo que significa sentir como te abren, sin poder decir que se detengan, peor aun, no poder siquiera gritar

Diego Estin Geymonat dijo...

Es cierto, me olvidé de la anestesia mal alministrada. Hay un capítulo de Nip/Tuck en el cual sucede exactamente eso que describís. La angustia y desesperación que transmiten esas escenas son increíbles. Ahora, ¿te podés morir de dolor? ¿O te desmayás antes?

Agustin Acevedo Kanopa dijo...

sabes que eso nunca lo entendi. Fue una cosa que me traumó desde chico, porque un vecino de mi edificio (bastante viejo), cuando yo tenia cinco años, se hizo una operacion de cadera y mi madre me dijo que le administraron mal la anestesia y se murio de dolor. Desde entonces voy al mismo psicologp que usted.

Diego Estin Geymonat dijo...

¿Cinco años? Usted está hecho pelota, o sufre del mal de Robbin Williams en esa película, cómo era, Jack.