viernes, 16 de marzo de 2007

Una pesadilla

...

Masas de gente, compactas pero móviles, asfixiantes y fluidas, llenando todo el espacio. Un amigo mío se imagina el infierno como un tarro lleno de gente, todos bien apretados, y uno, por supuesto, en el medio. Estaría de acuerdo, pero eso significaría aceptar que el infierno ya existe en la tierra.
Masas de gente en la calle, que uno tiene que esquivar en un estado de alerta constante. Masas de gente en la facultad. Masas de gente en los boliches. Masas de gente en los ómnibus. En los ascensores. Y así... . Masas de gente por todos lados.
La especie humana se ha convertido en un mar indiferenciado de carne y hueso.
Yo quiero respirar.
Aunque sea un ratito, en un rincón. Capaz que hasta abrazando mis rodillas.
Pero la gente vuelve a inundar todo. Una y otra vez.
¿Misántropo yo? Naaa...
Un pececito.

1 comentario:

Agustin Acevedo Kanopa dijo...

Si no te gusta beber delos dulces licores de sobaco ajeno en un omnibus repleto a la una de la tarde, vuelve a tu pueblo maldito cuáquero.
Viva Peron!